Transcripción Prólogo

A veces, quienes trabajamos con sonido podemos ser muy pesadas.

Te pedimos que apagues el móvil.

Las manos muévalas todo lo que quiera pero el pie no me lo mueva…

Podemos hasta desenchufarte la nevera.

O muévalo, pero sin levantarlo del suelo

Y, cuando todo el mundo se ha ido, nos quedamos ahí, quietas, calladas, grabando el silencio de la habitación.

Ese silencio se llama Room Tone, o “tono de la sala”, y lo usamos luego, en el proceso de montaje, para que los silencios suenen más naturales. 

Cuando empecé a pensar en este podcast, les pedí a algunas mis amigas y amigos que me mandaran sus room tones.

Este es de Joaquín, en Ushuaia.

[Room tone]

Este es de Federica, en Boston.

[Room tone]

Y este es mío, después de una entrevista en Guadalajara.

[Room tone]

Al escuchar tantos room tones juntos, me di cuenta de varias cosas. Una es que todos los silencios se parecen. Otra es que no hay dos silencios iguales. Quizá por eso al room tone también se le llama de otra manera: lo llamamos “presencia”.

[Sintonía]

Y de pronto me pareció que esa era la mejor manera de explicar este podcast: que nuestros silencios están llenos de presencias.

[Sintonía]

Mis silencios empezaron en mi casa. 

Mi madre murió cuando yo tenía ocho años. Había estado enferma, pero su muerte ocurrió de repente, nadie se la esperaba. Cuando me fui haciendo mayor, empecé a darme cuenta de que no tenía razones que explicaran su muerte.

Y cuando empecé a preguntar, mi familia y las amigas de mi madre trataban de disuadirme. Que por qué quería saber. Que podía hacerme daño. Y no es que estuvieran tratando de ocultarme algo. En realidad, ellas mismas tampoco sabían.

Esta es mi hermana, Blanca

Claro que me faltan datos, claro que hay fichas o piezas que me faltan. Pero… He aprendido a saltar esas partes, esas fichas que faltan pues salto y ya está, me voy a la siguiente. Ya está. Y me he montado yo la historia, rellenando yo a mi forma los huecos y ya está.

Durante mucho tiempo pensé que no saber era una costumbre familiar. Poco a poco me fui dando cuenta de que, si era una costumbre familiar, lo era de muchas, muchas familias. 

Este es mi amigo Emilio.

Cuando mi abuela escuchaba a sus hijos, a mi padre y a sus hermanos hablando del pasado y ella intuía que en algún momento podían hablar de su padre, mi abuela pegaba un golpe en la mesa y tardaban unos segundos en cambiar de conversación, ¿no? Porque ahí había un territorio del que no se podía hablar.

El silencio de Emilio y mi silencio no son tan diferentes. Los dos son silencios del presente, y los dos son silencios que vienen del pasado: de un pasado de 40 años de dictadura en el que nuestros padres y madres, nuestras abuelas y abuelos, aprendieron a la fuerza que hablar de más, o saber de más, o preguntar de más, era peligroso. Si lo hacías, la gente podía saber lo que pensabas y, si lo sabían, te podían denunciar. Y si te denunciaban, podían quitarte tu casa, o meterte en la cárcel, o te podían matar.

Se le llama represión, o violencia política. En otros países, lo llaman “terror blanco”.  

Como ruido blanco. 

[Ruido blanco]

El ruido blanco es una señal aleatoria en la que todas las frecuencias tienen la misma intensidad. Ninguna es más alta que otra. Ninguna sobresale. 

[Ruido blanco]

En la España franquista, nuestros padres y madres, nuestras abuelas y abuelos, aprendieron a ser eso: ruido blanco. 

[Ruido blanco]

Es entonces cuando nacieron los “No te signifiques”, los “No remuevas la herida”, “los de eso no se habla”.

[Ruido blanco que se interrumpe]

Así es como aprendieron a callar

Pero claro, todo esto es parte del pasado, ¿no? Franco murió en 1975, y entonces llegó la transición, y ahí la democracia, y aquí seguimos hoy. Solo que el pacto fundante de aquella democracia, aquel dejar el pasado en el pasado y mirar hacia adelante, fue tremendamente eficaz.

Muchas de nosotras crecimos con las mismas frases con las que educaron a nuestros padres y abuelos.

Este es mi padre.

Isabel: ¿Tú te acuerdas de alguna vez de pequeña que me dijeras algo parecido a “no te signifiques”? 

Padre: Con esa expresión no, porque no es mi expresión, “no te signifiques”. Que no seas de, cabecilla de nada,sin ir con la ropa de domingo siempre, que vayas… Tranquilita, porque… No vayas en primera línea, porque si hay palos eres la primera que vas a recibir… Esas cosas.

En el país del que vengo, los silencios nacen del miedo. Del miedo heredado.

Es por eso que muchas de nosotras nos dedicamos a excavar.

Algunos excavan de manera literal, perforando la tierra, rompiendo el suelo.

[Sonido excavación]

Otras excavamos en un sentido más metafórico.

Pero todas estamos tratando de romper algún silencio.

Yo he empezado a hablar hoy algo. o sea, cuatro días yo empezaba a hablar hoy algo, lo demás…

Desgraciadamente, ahora me lamento, no haber preguntado muchas cosas… 

Era todo tan enigmático y tan evocador… 

Pero en aquel momento no me hacían falta, ¿no?

Me parece que aunque fue un secreto a voces…

Yo callada. Yo no he hablado con nadie ni nada. Hoy empezaba a hablar algo. 

Se necesitan muchas horas para explicar esto. Muchas.

La memoria traiciona.

Cada día pienso más que es absolutamente necesario contar los secretos…

Yo sobre todo las escucharía, si quieren hablar, las escucharía. 

Y por eso estoy aquí. 

[Sintonía]

Isabel: Hace poco, una amiga me habló del “síndrome del hijo”, o en mi caso el “síndrome de la hija”. Me contó que, cuando tus padres mueren jóvenes, te pasas la vida aterrada por llegar a esa edad. Y que, cuando finalmente llegas, te atreves a hacer cosas que nunca te atreviste a hacer antes.

Mi madre murió cuando tenía 38 años. Yo acabo de cumplir los 38 en este 2020 extraño

[Sintonía]

Isabel: Soy Isabel Cadenas Cañón. 

Laura: Soy Laura Casielles. 

Paula: Yo soy Paula Morais. 

Vanessa: Y yo soy Vanessa Rousselot. 

Isabel: Y aquí empieza De eso no se habla, Un podcast que une los puntos entre los silencios individuales y los silencios colectivos. Cada dos domingos, una historia sobre silencios y sobre cómo los rompemos.

Empezamos el 27 de septiembre. Eso es este domingo. Escúchanos en Spotify, Apple Podcasts, Google Podcasts, Podimo, o donde sea que escuches podcasts.

Hasta muy pronto.