Lunáticas. Episodio 1: La llamaban Loli

Transcripción

Andrea y Érica (cantando): Todas las promesas de mi amor se irán contigo. (Risas) Me olvidarás. 

Isabel: Hola a todas, hola a todos. Esto es De eso no se habla. 

Andrea: Isabel, si luego esto no te vale a la hora de montar. Piensa que lo hemos hecho con todo el cariño del mundo. Y es que bueno, yo es que eso lo escribo, no sé grabar cosas. 

Érica: Y yo no se qué hago aquí… ser la nieta. 

Isabel: Estas que escucháis son Érica y Andrea, las protagonistas de esta historia. Y aunque parezca mentira, hace un año, cuando empezamos a hacerla no se conocían. 

Andrea: Venga, a oír.

Isabel: La historia empieza con una anécdota contada en un bar. La cuenta Érica.

Érica: Y íbamos a ir a Madrid a comprar a El Corte Inglés con la tarjeta de mi bisabuela, y mi bisabuela tenía que hacer una autorización. Una autorización…

Isabel: Una autorización para que su abuela, Loli, pudiera usar la tarjeta. La de la bisabuela. Pero no era tan fácil.  

Érica: Y ya me dicen: no, es que la autorización no se le puede hacer a la abuela porque no tiene DNI. Y yo, bueno, pues que vaya a la comisaría y se haga un DNI. Y no, bueno, es que no se puede y ya está. Y ahí noté que yo ya no podía hablar más del tema. 

[Sintonía]

Isabel: Como todas nuestras historias, esta es la historia de un silencio. Uno que duró muchos años hasta que un día, Érica se atrevió a preguntar qué pasaba con el DNI de su abuela Loli. 

Érica: Un día se lo pregunté a mi madre y ya mi madre me contó.  Bueno, es que a ver, la abuela cuando se fue de Madrid estuvo mucho tiempo en Bilbao. Y dice bueno, pues nada, ya entró en la cárcel y luego salió de permiso y no volvió. Y entonces lleva, en busca y captura desde entonces. Y yo ah… (Risas)

Isabel: Loli, la abuela de Érica, había muerto en 2012, y había muchas preguntas que Érica nunca había podido hacerle. Y lo de estar en busca y captura era, en realidad, lo de menos. 

La pregunta detrás de esa anécdota del DNI era dónde había estado su abuela durante 20 años. Por qué, un día, se marchó de casa, dejando a su hija de dos años y sin dar ninguna explicación. ¿Y dónde estuvo? ¿Y qué hizo? Pero sobre todo, siempre, ¿por qué? Si la abandonó. 

[Érica]: Yo siempre había sabido que mi abuela había abandonado a mi mamá.

Isabel: Si tuvo que marcharse. 

[Mujer]: ¿Pero qué pasó con ella?

Isabel: Y por qué nunca explicó nada.

[Mujer]: A mí nunca me contó que tenía una hija, nunca.

Isabel: Este podcast es la historia de esa pregunta. 

[Érica]: ¿Cómo?

[Hombre]: ¿Quién?

Isabel: Y como toda historia sobre una pregunta es, sobre todo, la historia de una búsqueda.

[Andrea]: Hay alguien con quien solía ir o así, ¿la recuerdas con alguien? 

[Érica]:Tía, estoy súper nerviosa. Me ha llamado un hombre… ¿Hola? ¿En serio esto está pasando? Yo estoy muy emocionada también.

Isabel: Y es, también, una historia de estigmas. De estigmas dentro de una familia, la abuela que estuvo en la cárcel, la abuela de la mala vida; y de estigmas sociales, la mujer de la mala vida, la lunática.

[Mujer]: Mucho dinero he visto yo en esa casa, mucho dinero.

[Hombre]: Ese tabú que tienes tú, también lo tenemos en la mía.

[Mujer]: Ella no respetaba ninguna autoridad y hacía siempre lo que le daba la…

Isabel: Y de cómo esa pregunta, y esos estigmas, marcan a tres generaciones de mujeres hasta el día de hoy.

[Música]

Isabel: Bienvenidas y bienvenidos a Lunáticas. Una serie de De eso no se habla y Producciones del KO.

[Mujeres]: Lunáticas… Lunática… Lunáticas.

Isabel: Este es el episodio 1: La llamaban Loli.

Isabel: Érica tiene 33 años. Es trabajadora social, hija única y vive en Madrid, muy cerca de la casa de su madre.

Lee mucho. Un día, lee Lunática, un libro sobre María Isabel Gutiérrez, una mujer de 23 años que trabajaba como prostituta en Bilbao y que murió calcinada en la cárcel de Basauri, en mi pueblo, en 1977. 

La autora del libro era Andrea Momoitio, una periodista que también tiene 33 años, como Érica, que vive en Bilbao y que está tan obsesionada con la historia de María Isabel que tiene una foto suya como fondo de pantalla en el ordenador. 

A Érica, la historia de María Isabel le recuerda mucho a la de su abuela. 

Érica: No tengo palabras para describir lo que me ha hecho sentir este libro.  

Isabel: Así que cuando termina de leer el libro escribe este hilo de Twitter

Érica: Gracias, Andrea Momoítio. Gracias, María Isabel. Gracias, Lunatica. 

Isabel: Para agradecerles, a la autora, a la protagonista y al libro. 

Érica: Gracias por acercarme.

Isabel: Como quien lanza una botella al  mar. 

Érica: No he podido evitar pensar, ¿dónde estaría ella en ese año? ¿Sería esa la cárcel donde la visitó mi madre? ¿Coincidiría con María Isabel ejerciendo en Bilbao? 

Isabel: Al otro lado, Andrea recoge la botella. Pasa mucho tiempo en redes. Y no hay nada que le guste más que una pregunta abierta. Así que Andrea le contesta al instante. Y ese mismo día, se dan los teléfonos y empiezan a hablar por Whatsapp.

[Audios de Whatsapp entre Andrea y Érica]

Andrea: …ver de qué manera poder transformar Lunática en un podcast, pero luego no acabamos de encontrar la voz. 

Érica: Ay, Andrea, es que esto es pura magia. Justo esta tarde estábamos hablando Dani, mi chico y yo, la posibilidad de  hacer un podcast de esto.

Érica: Puede ser cómo a partir de Lunática, una nueva búsqueda de una historia con seguramente muchas similitudes. 

Isabel: Después de ese hilo de Twitter y de estos mensajes de voz

Andrea: Ha sido muy bonito escuchar tu audio, la verdad.

Isabel: Creamos un grupo de whatsapp para ir organizándonos y ayudando a Érica y Andrea en la búsqueda, y también ir recordándoles que sí, que tenían que grabarlo todo. Porque está es una investigación grabada por una trabajadora social sin experiencia periodística…

Érica: Creo que estoy grabando sin… en fin… 

Isabel: Pero con ganas de aprender. Y por una periodista de prensa escrita…

Andrea: Hola Érica. Te mando este audio porque Isabel no nos deja escribirnos

Isabel: Dispuesta incluso a dejar de escribir.

Andrea: Pues te mando este audio ahora.  

Isabel: Evidentemente: nada podía salir mal.

[Música]

Isabel: En uno de esos primeros audios que Érica le manda a Andrea, hay una frase que en aquel momento no me pareció importante, pero que ahora creo que habla mucho de lo que iba a ser el proceso de este podcast. Es esta: 

Érica: Es una locura. Sí, que es verdad que en principio yo me lo planteo como una búsqueda personal, pero para mí tiene sentido un podcast o algo así…

Isabel: Érica, con este tono serio, dice que sí, que quiere hacer el podcast, pero también avisa: “Me lo planteo como una búsqueda personal”.Porque claro, Érica no estaba segura de querer exponer su vida familiar en un podcast. Y no era por ella. Era, sobre todo, por su madre, Conchi.

Cuando Conchi tuvo a Érica, en 1989, llevaba ya casi 20 años sin ver a su madre, Loli. Hacía 20 años que Loli se había marchado de su casa de Madrid, y casi no tenía contacto con la familia. 

Para Érica, crecer sin su abuela había sido algo normal: simplemente, su abuela nunca había estado ahí. Pero su madre, Conchi, nunca se acostumbró a esa ausencia.   

Cuando Érica se fue haciendo mayor, se fue dando cuenta de que había crecido con todo ese dolor heredado y que ella no lo sabía. 

Érica: Ay, Tía, perdón que…

Isabel: Desde que empezamos el podcast, ese dolor estuvo siempre en el proyecto. En las grabaciones, en los silencios, en las advertencias, en los reparos.

Érica: Pero es verdad que con mi madre… a mi madre le remueve muchísimo más aún unos puntos bastante más complejos. 

Isabel: Y es que a veces, la madre de Érica, Conchi, no puede hablar de su madre, de Loli, sin que se le salten las lágrimas. Las ausencias dejan muchas marcas. Sobre todo si no tienen explicación.    

Érica: Entonces, claro, quiero ir de algún modo despacito, porque bueno, para mí, de toda la gente a la que le pueda afectar que yo abra este melón…

Isabel: Pero la investigación empezó a avanzar muy pronto. Pocos días después de aquel hilo de Twitter y de varias conversaciones de Whatsapp, Andrea encontró el primer documento: un informe policial sobre Loli. 

Érica: Entonces me contestó la autora y me escribió por privado. Entonces me dice, ¿me puedes dar el nombre de tu abuela? 

Isabel: Y entonces Érica tuvo que explicarle a su madre. 

Érica: Yo le di Manuela Martín Quijada. Y en nada encuentra una cosa en el Boletín Oficial de Santander, del año 72. 

Conchi: 67, 68, 70. 70 71. Yo tenía cinco, cinco años. 

Isabel: Y, cuando ve que sí, que su madre la escuchaba, Érica decidió leerle el documento

Érica: Habiendo visto las presentes diligencias seguidas de conformidad con la Ley y Reglamento de Peligrosidad y Rehabilitación Social… 

Isabel: Social, es la Ley de Peligrosidad Social. Fue una ley que se creó en 1970, en pleno franquismo, para perseguir a lo que el régimen había considerado “vagos y maleantes” y que ahora consideraba “peligrosos sociales”: eran las personas que se salían de las normas del nacional catolicismo: homosexuales, mendigos, inmigrantes ilegales, y por supuesto, prostitutas.

Érica: Soltera. Con una hija de cinco años que tiene con sus padres en Madrid. De constitución normal y sin defecto físico ni psíquico ni enfermedad orgánica alguna. Se viene dedicando últimamente a la prostitución, careciendo de otros ingresos que no sean los que obtiene del comercio carnal con su propio cuerpo. 

Isabel: Conchi y Érica ya sabían que Loli había sido prostituta. También sabían que había estado en la cárcel. Esos eran los motivos principales detrás del estigma familiar. Pero había otras cosas en ese documento que estaban leyendo por primera vez. 

Conchi: Estuvo en Santander… 

Isabel: Estuvo en Santander, dice Conchi. 

Érica: Siendo prostituta.

Conchi: (casi ininteligible)o eso no lo sabía…

Isabel: “Pero yo eso no lo sabía”, dice, sobre su propia madre. 

Dos días después de esa conversación, mientras madre e hija comían en un restaurante, empezó a no querer recordar más.

Conchi: Mejor que prefiero tampoco darle muchas vueltas, si no… no me. La cabeza me empieza a doler… porque es muy intenso y me duele también… y me trae recuerdos, claro…

Isabel: Pero Érica quería seguir investigando. 

Conchi: No me mola..sabes…

Isabel: Lo poco que sabía de su abuela era que cuando desapareció de Madrid, había estado un tiempo perdida, y al final se instaló en Bilbao. También sabía que había vivido allí muchos años. Así que ese era el lugar natural para seguir investigando. Eso, y conocer a Andrea en persona, claro, por fin. Así que, sin darle mucho detalle a su madre, diciéndole que se iba al norte a ver el mar, Érica se montó en un autobús y puso rumbo a Bilbao.  

Isabel: ¿Cómo te sientes? 

Andrea: Muy nerviosa… un poco… 

Isabel: Andrea y yo nos encontramos un poquito antes en la estación de Abando. Yo quería, claro, grabar el encuentro entre ellas. 

Érica: ¡Qué fuerte! Estoy muy nerviosa, perdón…

Isabel: Llevaban unos meses hablando casi a diario, pero al principio hubo un silencio incómodo que pronto llenamos con algo que entonces teníamos en común las tres: María Isabel, la protagonista del libro de Andrea. 

Andrea: Mirad, aquí fue donde robó María Isabel la última vez. 

Érica: Ah, en serio? 

Andrea: Sí, en este El Corte  Inglés. Cuando se la  llevaron, fue porque robó aquí…

Isabel: Andrea lleva 15 años viviendo en Bilbao. 

Andrea: Cuando me dio el parte de lo que había robado, había ido planta en planta y se había llevado de todo (risas)

Isabel: Pero en realidad, los años no dicen mucho: hay poca gente que se sepa Bilbao mejor que Andrea. Y sobre todo ese barrio, San Francisco, y esa calle hacia la que nos lleva, Cortes.  

Andrea: ¿Vamos a  Cortes? 

Érica: Venga, vamos. Sí. 

Isabel: Es el barrio en el que vive Andrea, en el que vivió Maria Isabel y en el que, al parecer, también vivió la abuela de Érica.

A Andrea le encanta hablar de María Isabel. Yo creo que ella estaría de acuerdo si dijera que para ella, María Isabel se convirtió en una obsesión.

[En el fondo suena Andrea hablando]

Andrea: Estuve intentando saber si estaba ya en el 77 porque decía, ¿cómo fue María Isabel al Corte Inglés? Y no, no, no fui capaz de saber. Nadie me lo supo decir. 

Isabel: Estuvo casi 6 años investigando sobre esa mujer que, a los 23 años, había muerto calcinada en una cárcel de Basauri, y de la que lo único que sabía al principio era lo que se decía de ella en el barrio: que era una loca, una mujer de mala vida, una lunática. Pero nada más. Nadie que la conociera en persona, ningún papel que contara algo sobre su vida.  

O eso parecía al principio, porque después Andrea pudo reconstruir su vida en base, sobre todo, a archivos policiales y a patearse mucho el barrio, San Francisco. 

Andrea: Pues este es un barrio que la gente se cree que es súper especial y es el típico barrio que hay en todos los sitios con inmigración, bares de ambiente…

Isabel: Como en muchos otros barrios, en San Francisco, en San Fran, conviven hoy carnicerías halal, bares de toda la vida y negocios nuevos de esos que te suben el alquiler cuando se hacen con todo. 

Andrea: Mirad, este es el primer sex shop que se abrió en Bilbo.

Isabel: Y para entender bien esta historia, hay que saberse tres calles de ese barrio. 

Las dos primeras son paralelas: la calle Cortes y la calle San Francisco. Cortes es la calle de la prostitución. Lo fue mucho más en el pasado, pero lo sigue siendo hoy. 

Andrea: Debía haber, no sé, como 50 o 60 clubes en esta callecita, claro. 

Isabel: San Francisco es la calle principal del barrio, de ahí toma su nombre. Ambas se recorren de punta a punta en unos 5 minutos. La tercera es la calle la Laguna, que corta las otras dos y solo dura dos manzanas. 

Andrea: Ahora que vamos a subir a Cortes, está más cambiado.

Érica caminaba con nosotras con los ojos muy abiertos. Para nosotras son calles conocidas, pero para ella no. Aunque no es solo por eso: yo creo que miraba las calles como si fuera buscando a un fantasma. 

Érica: No sé. Me parece muy raro. Y pensar. ¿Estaría ella aquí? Es como un continuo de, ¿ella estaría aquí? ¿Iría a ese sitio?

Isabel: ¿A ti qué te gustaría que pasara hoy? 

Érica: Pues por una parte, pienso como molaría, a lo mejor como Andrea, que conoce a un montón de gente, encontrar a alguien que sí que la recordase. Pero por otra parte me daría rabia, como encontrar esas personas, a lo mejor no tener una foto en la que se la vea clara para poder confirmar, ¿no? Porque las fotos que tengo…

Isabel: Lo de las fotos ha sido una constante en esta búsqueda. Para este día en que Érica y Andrea se conocieron en persona, ya llevaban meses intercambiándose mensajes. La primera cosa que Andrea le pidió a Érica para empezar la investigación era una foto de Loli. Pero, después de varias semanas buscando, Érica solo había conseguido tres fotos, y en ninguna se la veía bien. 

Andrea: Vale, entonces yo creo que entonces yo creo que… 

Érica: Yo creo que… 

Andrea: ¿Esta igual?

Érica: Quizás la que más, esa, ampliándola y ….

Isabel: Loli siempre está al fondo, como aquí, sentada en una silla de tela, muy rubia y con el pelo corto. Casi no se le ven los rasgos de la cara. 

Esa es la foto que Érica y Andrea tienen en la mano ahora, mientras nos dirigimos a uno de los lugares más importantes en esta historia.

[Música]

Andrea.: No sé muy bien por dónde empezar. Igual vamos primero donde Olga…

Isabel: El bar de Olga.

Andrea: A ver si está abierto. Ahí está, ahí la tenemos en la puerta.

Isabel: Olga, la dueña, es bajita y delgada, pero al principio intimida un poco. Si vas con Andrea es más fácil, te acoge enseguida.

Andrea: Olga, egun on! 

Olga: ¡Mirando el panorama! 

Andrea:¿Qué tal?

Olga: Muy bien. 

Andrea: Está grabando. ¿Te importa? Ahora te cuento. ¿Es que te acuerdas que el otro día te mandé una foto de Loli? Pues ella es su nieta y estamos intentando ver, pues alguien que la pudiera conocer y no sé muy bien por dónde, por dónde empezar… 

Isabel: En su libro, Lunática, Andrea cuenta que Olga heredó el bar de su padre hace unos 30 años. Cuando ya era suyo, un día, un autobús se subió a la acera y arrancó de cuajo el letrero con el nombre. Y no volvieron a ponerlo. 

Porque en realidad todo el mundo sabe dónde está el bar y quién es Olga. 

En la calle, varias chicas están sentadas en la puerta, hablando entre ellas. El bar es un lugar de descanso y de encuentro para varias prostitutas de la zona, tanto de las más jóvenes como de las que llevan muchas décadas trabajando allí. Por eso, Olga pudo ayudar tanto a Andrea con la investigación de Lunática. Y por eso estamos aquí. 

Érica: Lo que pasa es que mi abuela dejó a mi madre en Madrid cuando nació y se fue de Madrid.

Isabel: Olga la mira, asiente, escucha y no dice nada. Andrea le pide más detalles.

Andrea: ¿En qué años estuvo ella aquí?

Érica: Pues seguro que en el 89 estuvo. 89, 90 estuvo.

Isabel: Más silencio, aunque sigue sonando la tele del bar de fondo y Érica explica más.

Érica: Yo desde hace muchos años, tenía la idea de intentar saber más de mi abuela, porque creo que la memoria que se ha guardado de ella es una memoria un poco distorsionada y fue leer su libro para decir es que tengo que encontrar más gente que conociera a mi abuela, saber más de ella. Y por eso estoy aquí en Bilbao. 

Olga: Todo el mundo tiene derecho a saber sus orígenes, ¿no?

Isabel: Todo el mundo tiene derecho a saber sus orígenes, dice Olga, mientras coge un boli. 

Olga: Es que yo sí estaría en la situación también quisiera saber. Claro, dime cómo te llamas.

Érica: Yo soy Érica. 

Olga: Érica. 

Érica: Érica Santillán. Y mi abuela… Sí. Y mi abuela se llamaba Manuela Martín Quijada. Sí, pero la llamaban Loli.

Isabel: Mientras Olga apunta los nombres, en la puerta aparece una mujer. La saluda y le hace un gesto de hablar con ella. “No saldrá en la tele, ¿no?” nos pregunta. 

Olga: No, no, no, 

Isabel: Solo la voz…  

Olga: Para ver si conoces a esta mujer o la has conocido. 

Isabel: Olga quiere que hablemos con esa mujer porque también es del barrio de siempre y porque trabaja como peluquera y muchas de sus clientas son y han sido prostitutas. 

Andrea: Su abuela vivió aquí mucho tiempo y andamos buscando a alguien que la pudiera conocer. 

Olga: ¡Ella es la nieta! 

Andrea: se llamaba Loli.  

Isabel: Érica y Andrea le enseñan la foto. Loli rubia y en segundo plano. 

Peluquera: Ah, sí. Esa es la Loli. ¿Cómo se llamaba? 

Isabel: De repente, alguien que la conocía.

Peluquera: Pero aquí no está… 

Andrea: No, no ha muerto ya… 

Olga: Ella es su nieta. 

Peluquera: ¿Y qué querías saber? 

Andrea: Bueno, pues alguien que la conociera… 

Peluquera: Sí, pero es que no me acuerdo ahora mucho de ella. 

Isabel: Pero nada.

Andrea: Que iba a tu peluquería o así… 

Isabel: No se acordaba 

Peluquera: Sí. Sí, sí, solía venir. Chicas han pasado tantas. Pero bueno, a mí las caras, muchas no se me van. 

Isabel: Andrea le pregunta cómo tenía el pelo.

Peluquera: Tenía media melena. 

Andrea: ¿Rubia también? 

Peluquera: Si se ponía… 

Andrea: ¿Tú le hacías las mechas?

Peluquera: No. 

Isabel: Y le pregunta si cree que queda alguien en el barrio que pudiera conocerla.

Andrea: ¿Algún lugar? ¿Te acuerdas de algún nombre? 

Isabel: Pero parece que no. 

Érica: ¿O alguien con quien solía salir o así? ¿La recuerdas con alguien?

Peluquera: Pero es que ella es con las que solía ir. Ya no están aquí. Es muy difícil que encontréis…

Andrea: ¿El club trabajaba, sabes? 

Peluquera: Club no tenían. Estaban en la calle… 

Andrea: En la calle…

Peluquera: Y todos los bares que había porque están todos quitados. El Congo el otro, el Bahía… 

Isabel: Mientras lo dice, mira hacia el fondo de la calle, como recordando dónde estaba cada bar cerrado y cada chica que se fue.Y a su lado, Olga hace un poco lo mismo.

Olga: La mayoría han muerto, otras se han pirado, otras están en residencias… No, no… No sé… y luego pues eso…

Isabel: Antes de irse, la peluquera vuelve a preguntar. 

Peluquera: ¿Para qué queréis saber, hija?

Olga: Pues porque ella es su nieta y quiere saber cosas… 

Andrea: Por curiosidad.

Olga: Pues eso.

Peluquera: Pues era una mujer muy maja o sea que, lo que te digan, es mentira. 

Isabel: “Era una mujer muy maja así que lo que te llegue es mentira”. 

Peluquera: Venga chicas.

Andrea y Érica: Gracias, ¡agur!

Isabel: La conversación con la peluquera ha sido un poco extraña y las tres lo hemos notado. Pero Andrea y yo nos quedamos calladas hasta que Érica, por fin, empieza a hablar. 

Érica: Me resulta súper curioso que yo creo que la señora estaba como muy preocupada porque yo tuviera un recuerdo malo. Y es como, a ver, no es mentira, ha estado detenida y ha estado en la cárcel por eso… 

Andrea: Le ha dado hasta apuro no nos decía que se acordaba de decir que era prostituta. Y por eso se lo he dicho, oye que lo sabemos. 

Isabel: Mientras estábamos en el bar de Olga, Érica había recibido una llamada de su madre, pero no había respondido.  

Érica: Voy a llamar a mi madre a ver… 

Isabel: Ahora se prepara.

Érica: Hola madre que no te lo podía coger, que… Estoy en Bilbao. Sí. Estoy por aquí escopeteando, sí. 

Isabel: Después de aquel día en que su madre le pidió no hablar más del tema, Érica no le había contado casi nada de la investigación. 

Érica: Con la periodista.

Isabel: Pero ahora…

Érica: Sí, estoy con Andrea. 

Isabel: Ahora Conchi quería saber. 

Érica: Bueno. Sí, yo te cuento. Un besito muy fuerte mamá. Sí, de tu parte yo le doy besitos a Andrea de tu parte. Bien, hasta luego. Adiós. 

Isabel: Pero Érica no quería contarle así, en medio de la calle. Prefería esperar a verla en persona. 

Érica: Es un poco como… Ella quiere saber. Y yo creo que últimamente sí que estoy notando como que de algún modo hay momentos que ella se pone muy nerviosa o “ay, no sé hija… No sé, es que esto todo me remueve mucho” y tal. Pero luego hay otros momentos de… porque claro a ella lo que le han dicho toda la vida es que su madre la abandonó, que sí, pero como que quizá hay un contexto que es potente ahí como para entender lo que le llevó a mi abuela a tomar esa decisión o si fue su decisión, que lo mismo ni siquiera fue decisión de ella. 

Isabel: Y es que Érica tenía mucho que contarle a su madre: la primera persona a la que habíamos preguntado por la calle conocía a Loli, le había peinado, casi le había hecho hasta las mechas. Es decir, daba fe de que su abuela, Loli, había estado allí. 

Quisimos seguir con la buena racha. Olga nos habló de Feli. Feli la conoce casi seguro, nos dijo.

Andrea: Hola, Feli, soy Andrea…

Isabel: Pero nada. 

Feli: Hombre la cara me es desconocida desde luego.. pero… no tengo ni idea..

Isabel: También preguntamos a gente de su edad por la calle. Pero tampoco. 

[Voz de hombre mirando la foto] 

Isabel: Antes de llegar a Bilbao, Érica había conseguido averiguar dónde había estado empadronada Loli. El piso estaba en el barrio, muy cerca de la calle la Laguna y fuimos a llamar, a ver si había suerte.

[Suena telefonillo] 

Hombre: ¿Quién? 

Andrea: Hola buenas, una cosa, estamos buscando a una mujer que estuvo viviendo…

Isabel: Pero en el 3C no había nadie.

Andrea: Vale. Y tú cuánto tiempo llevas viviendo aquí? 

Isabel: Pasamos mucho tiempo en ese portal. Yo creo que conocimos a todos los vecinos, pero nadie nos supo decir ni quién vivía en ese piso, ni por supuesto se acordaba de una mujer rubia que había vivido allí hacía… ¿cuántos años? Ni eso lo sabíamos. ¿Cuándo se fue Loli de Bilbao?

[Telefonillo]

Isabel: De ese primer viaje a Bilbao nos llevamos muchas cosas.Por un lado, Olga ya había empezado a preguntar a sus contactos, y por el otro, a nosotras nos habían quedado claras algunas cosas. Una es que si queríamos seguir preguntando por el barrio necesitábamos una foto donde a Loli se la viese bien. Quedaba mucho por preguntar, pero quizá teníamos que encontrar otra manera de hablar con el barrio.

La otra cosa que nos quedó clara es que Érica iba a tener que ponerse a investigar, ya, por su cuenta. 

Érica: Lo que pienso es si yo hablo con alguien…

Isabel: No lo he contado hasta ahora, pero en las reuniones que teníamos para avanzar en la investigación, solía haber momentos como este:

Érica: Yo creo… Es que no lo sé… A lo mejor intentar directamente… Yo creo que a su hermana… O mi tía, o llamarlas a las dos a la vez, llamar primero a mi tía…

Isabel: Érica trataba siempre de posponer el momento de llamar a su familia.

Érica: No sé, son todas estas opciones catastróficas que se te vienen a la mente cuando hay algo que te pone nerviosa, pues eso es lo que me pasa con mi familia.

Isabel: Y a la vez todas sabíamos perfectamente qué era eso que le daba tanto miedo. Sobre todo lo sabía ella. 

Érica: Una entrevista o algo así es que al final yo he crecido con ese silencio, ¿no? Entonces. Sé que continuamente estoy en una lucha. Aunque si lo pienso y lo razono, quiero destapar el silencio. Al final hay una parte de mí que me está diciendo “¿por qué vas a sacar esto? ¿Qué vas a conseguir? Se van a enfadar…

Isabel: Pero, después de esa primera búsqueda en Bilbao, Érica hizo un avance.  Se compró un micro para el móvil, al que bautizó como “peluchito”.  

Conchi: Cómo mola…

Isabel: Y no solo eso. Además fue a estrenarlo con su madre, que a estas alturas ya tenía cada vez menos días de no querer recordar y más de querer enterarse de la investigación de su hija.  

Conchi: Bueno, te estás haciendo toda una investigadora. 

Érica: ¿Una investigadora?

Conchi: A ver cómo suena… 

Érica: Pues a ver, me dijo Dani que…

Isabel: Conchi tenía tantas ganas de cooperar que ella y Érica acordaron ir a visitar a Merce, la tía de Conchi, la única hermana de Loli. La dueña de todas las fotografías de la familia. La única que podría darles una mejor foto de Loli, y también, mucha información. 

Conchi: (Risas) Me encanta.

Érica: Yo voy preparada. Mamá, porque a mi me han dicho que es que es muy interesante que se oiga también las acciones. Pues, ahora vamos a entrar en la urbanización… 

Isabel: El problema era que ninguna le había dicho a Merce que este podcast existía. Así que, en cuanto Merce abrió la puerta de su casa, Érica apagó a Peluchito. 

[Suena timbre. Merce abre la puerta]   

Isabel: Fue todo un gesto de amor al podcast, ese gesto de llevar la grabadora encendida hasta la puerta. A Érica le habíamos dicho que grabara todo, todo, todo, hasta los sonidos de las puertas. Sobre todo, de hecho, los sonidos de las puertas. Y también, que después, si no podía grabar, nos contara todo en un audio. Por eso, al día siguiente: 

Érica: ¡Hola! ¿Qué tal?

Isabel: Envió este audio al grupo de Whatsapp que habíamos creado para el proyecto: 

Érica: Ayer fui al pueblo a casa de mi tía, la hermana de mi abuela. Estuve viendo mogollón de fotos de la familia y bueno…

Isabel: Una de esas fotos es del año 63. Loli tiene 17 años y posa, sonriendo, mirando a cámara. La han nombrado Dama de honor del barrio de Madrid en el que vive, Moratalaz. Las otras fotos son de mediados de los 80. Han pasado 20 años y Loli parece ya otra mujer, una mujer agotada. 

Érica: Pero bueno… vi mogollón de fotos pero de ella hay pocas… y sobre todo hay bastante pocas de aquel momento… 

Isabel: Érica también suena cansada. Incluso algo triste, a pesar de las buenas noticias. Tenemos más fotos y son mejores. Pero la visita a la hermana de Loli vuelve a recordarle algo: está pisando un terreno muy peligroso en su familia.

Érica: Y bueno, es que la cosa es que mi tía no habla nada, o sea, y menos de mi abuela. Contestaba un poco así, con monosílabos o no sé, no me acuerdo, fff, hace mucho tiempo, ¿sabes?

Isabel: Pero en realidad, habían  cambiado muchas cosas.

De pronto, ahí estaban las dos, Conchi y Érica, madre e hija, preguntando por Loli a su propia hermana. 

Además, las fotos eran buenas y pensábamos que iban a ser útiles en nuestro segundo viaje a Bilbao. Pero esta vez, no íbamos a improvisar. 

[Música]

Isabel: Decidimos hacer un evento público. Anunciar al barrio que estábamos buscando a Loli. Y después de mucho pensar en sitios, de repente supimos que teníamos que hacerlo en el bar de Olga, claro.

Érica diseñó un cartel con las mejores fotos de su abuela. El cartel decía:

Érica: “30 años después de esta foto, busco la huella que dejó mi abuela aquí. ¿Me ayudas?” 

Isabel: Y luego, en grande, un título: 

Isabel y Érica: SE BUSCA A LOLI. 

Isabel: También puso su número de teléfono. 

Andrea y yo imprimimos 100 copias y una tarde, empapelamos el barrio. Si alguien sabía algo, tenía que acudir el 22 de octubre al bar de Olga. 

[Isabel]: Sí, acabamos de empezar. No sé si os queréis acercar más. Si estáis bien ahí, está bien. Estamos hablando con los micros porque estamos grabando esto, que he dicho esto así un poco deliberadamente, porque no sabemos muy bien qué es…

Isabel: Ese día hubo gente que se acercó al bar para saber si esto era real o era un programa de ficción.

[Isabel]: Esto es real. El libro de Andrea, por supuesto, es real y la petición de ayuda de Érica también es real. 

Isabel: Y empezamos. 

Érica: Yo siempre había sabido que mi abuela había abandonado a mi madre.

Isabel: Érica contó lo que sabía de su abuela.

Érica: Y que siempre había hecho lo que le daba la gana.

Isabel: Andrea comparó esta búsqueda con la búsqueda de María Isabel. 

Andrea: La verdad es que es curioso, ¿no? Por que coinciden en los sitios. El no respetar ninguna autoridad. María Isabel no respetó nunca ninguna autoridad, ninguna norma, se saltó todas y escapó de todos los lados. Un señor la pisó, entonces le cogió una botella, se la rompió en la cara… O otro, le dijo O sea, ella no respetaba a ninguna autoridad y hacía siempre lo que le daba la real gana, que eso también nos recuerda un poco a lo que dicen de tu abuela. 

Isabel: Y de vez en cuando yo ofrecía el micro a la gente del público para ver si alguien había ido allí a darnos información sobre Loli.

[Isabel]: Cuando estaban hablando de los paralelismos entre ellas. Te he visto hacer caras…

Isabel: Y nada. Nadie se animaba.

Pero al final del acto ocurrió algo que en ese momento no sabíamos, pero que después, sería muy importante en esta historia.

[Olga]: Porque yo creo que por lo que yo he leído en el libro de Andrea, Isabel era más de…

Isabel: Olga se puso a hablar desde detrás de la barra.

[Olga]:Se tiró al robo fácil, no del Corte Inglés, del otro, de de sitios y por lo que estoy oyendo por la calle de Loli… 

Isabel: Resulta que había estado investigando por su cuenta.

[Olga]: O sea, que yo creo que estaba más vinculada con el mundo de la droga, o sea que no sé si en algún momento hubo algo que las unió.

Isabel: En ese momento, ninguna le dimos mucha importancia a eso que decía Olga. Pero después, después se volvió algo muy importante. Eso, en el próximo episodio.

[Música]

[Isabel]: Gracias, Érica, por atreverte a esto.

[Andrea]: Ahí queda el número. Sí, seguimos buscando. 

[Isabel]: ¡Muchas gracias!

[Aplausos]

Isabel: Unos días después del acto, Érica recibió una llamada. 

Érica: Tía, estoy super nerviosa. 

Isabel: La llamada le pilló en  plena calle y no pudo grabar,  pero en cuanto colgó le mandó un audio a Andrea.

Érica: Me ha llamado un hombre que ha visto los carteles, y que bueno, que al principio no tenía muy claro de qué iba eso, y que no hizo nada, pero que cuando le han dicho que no, que es verdad que es la nieta de Loli y que está buscando información de su abuela, pues que bueno que él la conoció…

Isabel: Érica se había puesto tan nerviosa que no sabía de qué conocía ese hombre a su abuela.

Érica: Que esto me ha puesto super nerviosa y no me he quedado bien con esta información, pero bueno. Por lo menos los carteles tía, y el currazo que hicistéis pegándoles ha servido para algo. 

[Sintonía]

Isabel: Al día siguiente, Érica se prepara y llama. Y esta vez, sí, lo estaba grabando. 

[Tono de teléfono]

Hombre: Buenas. 

Érica: ¡Hola!

Hombre: Ah, tenía una llamada perdida tuya.

Érica: Que bueno, después de la llamada de ayer. Bueno, perdóname porque me pilló un poco de sopetón, Porque no me esperaba que… 

Isabel: La llamada es larga, pero básicamente, ese hombre le habla sobre su madre, Vera. Parece que Loli y Vera eran amigas.

Hombre: La última noticia, Y yo por lo que me ha dicho mi madre es que se casó y se fue a Madrid. 

Isabel: Y que por eso la conoce.

Érica: Pues no se casó… 

Hombre: Eso es lo que me había dicho mi madre.

Érica: Desde que ella se fue de Madrid…

Isabel: En el próximo episodio, Érica se encuentra con ese hombre y con una parte del pasado de su abuela que ni siquiera sospechaba. 

Érica: Es un poco tabú en la familia… 

Hombre: No sabéis nada. Ese tabú que tienes tú, es el que tenemos en la mía y en las que todos los que han vivido en este barrio. O sea que lo podemos hablar tranquilamente hija, porque ya estamos en el 2021…

[Sintonía]

Jornaleros. Cara A: Rocío